Para sus padres supuso una gran pérdida, insuperable e insufrible. Como es obvio, todo el mundo pensaba que habían sido secuestrados o que se habían escapado de su casa y que lo más probable, en cualquiera de estos dos casos es que los tres hermanos ya estuviesen muertos. Sólo había una persona que afirmaba que estaban vivos y en inmejorables condiciones, pues decía que los tres hermanos se hallaban en otro mundo. Esta persona era un anciano de unos ochenta años que vivía dos pisos más arriba de la familia Satterfood, (que así era el apellido de los tres hermanos). Como iba diciendo, este anciano llamado Hubert Othfred, le tenía un cariño muy especial a Nikol, a la que él llamaba: “mi pequeña”. Nikol subía todos los días a ayudar al señor Othfred.
Como ya he dicho antes, Hubert afirmaba que la verdad era que los tres hermanos se hallaban en otro mundo; bien, pues como dijo el señor Othfred esto es lo que sucedió:
Se acercaban las vacaciones y los Satterfood, que vivían en un piso, en el pleno centro de Nueva York, se preparaban para pasar tres meses inolvidables en Hawai; Lidia y Carlos, es decir los padres habían decidido comprar un apartamento a orillas del mar, en Hawai. La familia Satterfood era una de las familias más prestigiosas y ricas de todo el mundo. Carlos era un importante científico y Lidia era una gran actriz.
Aunque como en todos los viajes familiares, siempre tiene que haber algún problema:
“No, no pienso ir; esto es lo peor, o sea, encima de que no puedo pasar las vacaciones con mis amigos, tengo que irme de vacaciones con mi familia, esto ya es el colmo, y a ti enana más te vale que no cojas mi cepillo” dijo Nikol, antes de subir a encerrarse en su cuarto.
Para Carlos el comportamiento de Nikol, fue la gota que colmó el vaso, así que se le agotó la paciencia:
-Esta niña es insoportable, que se cree la reina del mundo. Ya estoy harto de sus tonterías y esta vez me va a oír; y va a ir a este viaje tanto si le gusta como si no___gritó lleno de furia Carlos.
Lidia intento calmarle:
-Tranquilízate cariño, debes entender que nuestra Niky se está haciendo
mayor, va camino de los 17 años, ya no es una niña; es mejor que vaya yo a hablar con ella.
-Tienes razón, ve tú___dijo Carlos, y cayó rendido en el sofá.
Mientras tanto Lidia subió arriba a la habitación de Nikol, que estaba cerrada y se oía música a todo volumen. Lidia llamó a la puerta y como nadie contestaba entró.
Nikol estaba escuchando música a todo volumen tumbada en la cama.
Lidia gritó:
¡Nikol baja esa música! Nikol, tengo que hablar contigo. Como Nikol no hacía caso, Lidia apagó la música.
-Venga Nikol no te enfades, seguro que te lo pasas bien. En Hawai seguro que hay mucos chicos y chicas de tu edad. Venga, haz tu maleta, ¿vale?__dijo Lidia.
Nikol no contestó.
-Quien calla otorga___ dijo Lidia, le dio un beso en la frente y cerró la puerta.
Una hora después todo estaba listo y la familia Satterfood, comenzó su viaje con destino a Hawai.
Lo peor del viaje era el coche, porque aunque la mayoría del viaje era en avión, había una hora de coche hasta el aeropuerto; en fin para ahorrarnos las frecuentes vomitonas, las discusiones y los mareos en el coche, seguiré contado la historia a partir de la llegada de la familia Satterfood al aeropuerto.
Una vez allí, con tanto mogollón y tanto ruido, la familia Satterfood se dividió para facturar el equipaje y empaquetar las maletas:
Muy bien niños, quedan diez minutos para que despegue el avión, así que: Bibi tu conmigo y Lidia, tu irás con Nikol y Tomy___dijo Carlos.
- Si cariño__ contestó Lidia.
- ¡No ni hablar!__ protestó Nikol. “yo no pienso ir con mamá y con el mocoso de mi hermano”
- Esta bien Nikol, tú irás con Tomy, y Lidia y yo iremos con Bibi_ añadió Carlos.
- Si no queda otro remedio…__ dijo Nikol.
- ¿Todos de acuerdo, no? pues a que esperamos, ¡venga, vamos!__ dijo Lidia.
Minutos después la familia Satterfood, subió al avión y a partir de aquí todos disfrutaron de un cómodo viaje.
Cuando la familia Satterfood, llegó a Hawai, en el aeropuerto había un hombre gordo y bajito con cara de niño, esperándolos para llevarlos al apartamento que habían comprado. Ese hombre se llamaba Ernesto y era de la agencia de viajes. Cuando vieron el apartamento todos se quedaron perplejos; era precioso, mucho más bonito que en los folletos.
Una calurosa tarde de verano, es decir, un día después de que los Satterfood se instalasen en su precioso apartamento; Lidia y Carlos se fueron a visitar la isla y a pasar el día fuera, mientras que sus hijos, es decir; Nikol, Tomy y Bibi se quedaron en el apartamento.
Bibi y Tomy bajaron al sótano y buscaron en las habitaciones algo con lo que entretenerse, mientras que Nikol tomaba el sol en el jardín.
Cuando Tomy y Bibi salieron de la casa cargados con un montón de juegos, vieron que Nikol se levantaba de la hamaca y cogía las llaves con intención de irse, entonces Tomy dijo:
- ¿Adonde vas?
-Voy a comprar crema, comida precocinada y a buscar una tienda de ropa.
- No puedes irte; papá te ha dicho que te quedes cuidando de nosotros.
- Iré a donde me dé la gana; además tu te puedes cuidar solito y si no te gusta vete y busca a mamá y papá. Yo no dije que fuera a cuidar de dos enanos como vosotros.
Dicho esto Nikol se fue y sus dos hermanos se quedaron sentados en los escalones de la casa contemplando como Nikol se alejaba.
Cuando Nikol volvió cargada de bolsas de ropa, sus dos hermanos corrieron hacia ella. Al rato Nikol estaba en la cocina con una pizza en la mano. Después de comer Tomy y Bibi le enseñaron a Nikol los juegos que habían encontrado. Nikol no quería jugar a ninguno, hasta que Tomy le enseñó un libro de magia muy viejo; Nikol no pudo evitar una carcajada, aunque ante la insistencia de Tomy, Nikol terminó bajando al sótano con sus hermanos, aunque sólo fuese para que no les pasase nada.
Tomy fue haciendo lo que decía el libro: dibujó un círculo en el suelo, colocó dentro el libro, un collar de conchas, que le dio Nikol protestando por lo bajo, cuatro piedras, los cristales de un espejo y cuando ya sólo faltaba colocar un espejo sin cristal; Nikol explotó y gritó; “esto es una bobada”, a la vez que le dio un manotazo a Tomy con la mala suerte de dar al espejo sin cristal, que llegó a caer suavemente encima del libro. Pasados unos segundos antes de que nadie pudiera decir nada, todo empezó a girar en torno a los tres hermanos. No se sabe por qué, Nikol tuvo la genial idea de coger el libro y acto seguido abrazó a sus dos hermanos, antes de que todo empezase a dar vueltas cada vez más deprisa.
De pronto, todo paró y volvió la calma, pero no todo seguía igual que antes, los tres hermanos habían aparecido en medio de un bosque otoñal, pero el paisaje era muy raro; todo lo que allí había parecía una fantasía, algo irreal y contradictorio, pero maravilloso, por ejemplo el paisaje era de otoño pero hacía un calor de verano, y además todo parecía tan frágil, pero los niños sabían que todo era absolutamente real.
Anduvieron un rato sin decir nada contemplándolo todo, hasta que Nikol rompió el silencio:
- Genial, ¿me puede decir alguien como diablos volvemos a casa y dónde narices estamos?
Una voz desconocida se unió a la “conversación”:
- Estáis en Ushur y no sé de donde venís, ni adonde queréis volver; me llamo Tom y soy de la “tribu” por así decirlo del joven Nixel, bueno en realidad no es que sea su tribu porque se nos conoce como: el joven Nixel y sus hombres aunque yo… En fin, disculpa, por cierto ¿Cómo te llamas?
- Nikol, está hablando contigo y será mejor que cierres la boca__ dijo Bibi.
- Ehhh… me llamo Nikol.
- Encantado, Nikol. Y estos son…
- Mis hermanos__contestó Nikol rápidamente. Él se llama Tomy y ella Bibi. Perdona, pero nunca he oído hablar de tu tribu; ¿en qué ciudad está? Yo vivo en Nueva York, aunque he venido con mi familia a pasar las vacaciones aquí en Hawai.
- ¿Hawai, vacaciones, Nueva York? Qué es todo eso, no te entiendo. Mi tribu está en la aldea de Niatela. ¿Y vosotros de donde venís?
- No te entiendo; no sé donde está la aldea de Niatela. Me encuentro mal; el espejo, había un espejo y dábamos vueltas y vueltas y yo, yo…__de pronto Nikol se desmayó y fue a caer en los brazos de Tom.
- ¿Nikol, Nikol estás bien? Nikol despierta por favor___gritó Bibi mientras comenzaban a brotar lágrimas de sus ojos.
- Ayudadme a llevarla a mi tribu, la tiene que ver, nuestro sabio: el señor Lin.
Bibi, Tomy y Nikol, desmayada en brazos de Tom, anduvieron un largo rato hasta que llegaron a la aldea de Niatela; allí se respiraba un ambiente festivo y alegre aunque en realidad no se celebraba nada. Bibi y Tomy se dieron cuenta de que aquella gente era rara, porque aunque físicamente eran como ellos, esa gente no parecía humana, eran tal y como dijo Tomy: “gente rara”.
Al fin llegaron a una cabaña. Las cabañas de esta aldea eran muy peculiares: eran muy grades y redondas como los iglús, aunque estaban hechas de un material que ninguno de los hermanos conocía: era como hilos de oros entretejidos, a la vez teñidos por algunas zonas de color púrpura. Las cabañas eran preciosas y cada una estaba decorada con flores extrañas de colores variados, pero sobretodo había flores rojas, rosas, lilas y blancas; además cada vez que alguna persona pasaba al lado de una cabaña, la decoraba y la renovaba, poniéndole adornos aún mas bonitos como por arte de magia. En fin, como iba diciendo llegaron a una cabaña, la más grande de todas. Tom hizo una seña para que esperaran fuera y pasó adentro con Nikol, todavía inconsciente. Al rato apareció Tom con una amplia sonrisa en la cara y dijo: “podéis pasar”. Cuando Bibi y Tomy entraron, Nikol estaba tumbada en una cama y había un señor mayor a su lado diciendo cosas en un idioma desconocido y aplicándole ungüentos en el cuerpo y en la cara. Cuando Tom se dio cuenta de que Bibi y Tomy habían entrando, les hizo señas para que pasasen a otra habitación y les dijo que esperaran allí. Al rato apareció una joven de piel morena y les dijo que su hermana estaba comenzando a despertarse y que podían pasar a verla. Los dos hermanos pasaron a la habitación y vieron a Nikol recostada en la cama; a su lado estaba el señor Lin. En ese momento Nikol volvió en sí y dijo:
- ¿Dónde estoy?
- Estás en Ushur, que es un mundo paralelo a la tierra; es decir, en tu mundo. Supongo que te acordarás del encuentro con Tom y de lo que te sucedió antes de que te desmayases__ dijo el señor Lin.
- Sí, si que me acuerdo. Pero hay una cosa que no entiendo: si sois humanos, ¿por qué vivís en un mundo distinto?__ dijo Nikol.
- Porque no somos humanos; no exactamente. Nosotros no tenemos huesos; ninguno de nosotros, exceptuando a Tom que sufrió mutaciones y es igual que vosotros, aunque un poco más flexible. En fin, basta de explicaciones, no hay tiempo que perder. Tom os guiará y os explicará que pasa. (A continuación el señor Lin se dirigió a Tom): lo que dudábamos se ha confirmado; ella es nuestra esperanza, ella es la elegida. Después de una gran fiesta los tres hermanos comenzaron su viaje acompañados por Tom con Nikol ya recuperada; toda la tribu salió a despedirlos. Tom les conducía por tramos del bosque, en los que apenas llegaba la luz del sol; andaban muy rápido y apenas descansaban. Llevaban dos horas cuando Nikol preguntó:
- ¿De quién nos escondemos?
- Silencio, aquí no. ¡Seguidme!
Los cuatro se adentraron en la cueva celeste. Una vez dentro Tom empezó a hablar:
-Lo siento si he ido demasiado rápido, es que esa cosa lo oye todo; veréis esa cosa es una fuerza oscura que está destruyendo Ushur. Lo ve todo y lo oye todo, pero no llega a ciertos lugares como éste. En fin, no hay tiempo que perder, os contaré lo que tenéis que hacer y por donde tenéis que ir.
Sólo hay un modo de destruir la fuerza oscura que nos amenaza y la única persona que puede acabar con esto eres tú, Nikol: la elegida. Para ello necesitarás un libro viejo que no tenemos y que creo que no se encuentra en este mundo y un manto que se encuentra en el monte oscuro, donde podrás vencer a la fuerza oscura. Yo solo podré acompañaros hasta la explanada que hay pasada la cascada de Vangelist y os dejaré a pocos pasos del palacio de marfil. Pero os aconsejo que lo rodeéis y no entréis en él porque no se sabe muy bien de que lado esta la ninfa Xelin. Si necesitáis ayuda lo único que tenéis que hacer es frotar esta esmeralda.
- De acuerdo, aunque es una lástima que no tengamos el libro. A no ser… (Nikol sacó un libro muy viejo de su mochila)
- Si es ese. ¡Ese es el libro!__ dijo Tom dando saltos de alegría “Es magnífico; está bien, y ahora vayámonos; hay que seguir nuestro camino”.
Los cuatro amigos anduvieron durante horas hasta que llegaron a la cascada de Vangelist. Había que pasar la cascada pegados a una gran roca. La primera en poner un pie en la roca fue Bibi que llegó al otro lado sana y salva; después fue Tomy que comenzó bien y tras un pequeño susto al final consiguió pasar al otro lado; detrás iba Nikol y detrás Tom. De pronto Nikol dio un pequeño traspiés y casi se cae pero Tom la agarró fuerte y todo quedo en un pequeño susto. Al amanecer, Tom les dijo a los tres hermanos que él ya no podía seguir, que tenían que continuar solos. Tom le dio la esmeralda a Nikol, les deseó buena suerte, se despidió y se marchó. Los tres hermanos se encaminaron hacia el palacio de marfil y cuando estuvieron frente a él lo bordearon tal y como les dijo Tom y continuaron su camino. Estuvieron andando varios días, un poco perdidos siguiendo simplemente los impulsos de Nikol, la orientación de Bibi y la racha de buena suerte de Tomy. Después de varios días, cuando ya habían abandonado toda esperanza, llegaron al valle de los iris, donde vivían los pequeños liliputienses.
De pronto Nikol estalló:
-¿Dónde narices estamos?
De repente se oyeron unas voces:
-Donde, donde, donde estamos jejeje jejeje.
Eran los pequeños liliputienses; Nikol iba a contestarles, pero esta vez la que habló fue Bibi:
-¿Cómo podemos llegar al monte oscuro?
-La elegida, la elegida jejeje jejeje.
En ese momento, el liliput jefe se abrió paso entre la multitud:
- ¿Eres tú la elegida?___ le preguntó a Bibi el liliput jefe.
- No, soy yo__dijo Nikol.
- ¡Oh! ¡Magnífico! Ven tenemos que hablar.
Al rato volvió Nikol y les dijo a sus hermanos que ya sabía el camino. Se despidieron de los pequeños liliputienses y se dirigieron al monte oscuro.
Caminaron y caminaron por bosques frondosos y oscuros, sortearon difíciles obstáculos y trampas hasta que al fin cuando ya no podían más divisaron a lo lejos el monte oscuro. Cuando llegaron allí, vieron una gran puerta de cristal e intentaron atravesarla. Nikol pasó la primera con mucho cuidado y todo fue bien, pero cuando Bibi y Tomy intentaron pasar, las puertas se cerraron y comenzaron a salir bichos asquerosos que apresaron a Tomy. Pero al otro lado del umbral también hubo consecuencias pésimas: Nikol se había dejado la mochila al otro lado y no sabía donde estaba el manto, y además se estaba asfixiando porque unos “lazos mágicos” la apretaban. De pronto, Nikol tuvo una idea; bueno, antes de esto hay un pequeño detalle que nos he contado:
Tom también le dio una esmeralda a Bibi por la que las dos hermanas se podían comunicar. En fin, como os iba contando, Nikol tuvo una idea y sin pensarlo dos veces frotó la esmeralda para hablar con Bibi:
-Bibi, necesito tu ayuda tienes que coger el libro de mi mochila y buscar el manto, y lanzar el libro y el manto hacia el espejo. Espero que atraviesen el espejo.
La conversación se cortó, y Bibi que estaba al otro lado, donde se libraba una batalla, encontró el manto, cogió el libro y lo lanzó. Nikol recibió las dos cosas y los lazos la liberaron. Muy decidida aunque asustada, porque nadie le había dicho cómo podía vencer a la fuerza oscura, se puso el manto a modo de capa y de pronto se abrió el libro. La cara de Nikol se iluminó y durante unos segundos ella se elevó del suelo; de su boca salieron palabras que ella no controlaba y, como había empezado, de repente todo paró.
Aparentemente parecía que todo seguía igual, pero en realidad el mal había desaparecido de Ushur; los asquerosos bichos habían desaparecido y habían liberado a Tomy.
Los tres hermanos volvieron a la aldea de Niatela junto a Tom, y Nikol fue nombrada reina. Sus hermanos fueron nombrados consejeros y junto a Tom los tres hermanos vivieron grandes aventuras, allí donde todo es posible: allí en Ushur.
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