ENCARAMADA A UNAS BERGAS, ENTRE ELLAS, SOÑABA DESPIERTA.
Hola somos Marina y Sara, tenemos 16 años y queremos contaros la historia que nos pasó a los 14 años. Historia que dio un giro a mi vida, me hizo ver que en la vida a veces le damos importancia a cosas insignificantes, y que lo realmente importante en la vida no es uno mismo y sus 2 metros cuadrados de entorno.
La historia comienza así:
Yo vivía en un barrio callejero a las afueras de un polígono industrial, mis padres son digamos que de clase media-alta y amigas lo que se dice amigas de verdad solo tengo a Sofía, que la mayoría de la gente la tacha de falsa, antipática, pija, creída, ilegal, mentirosa… Antes, a mí Sofía me caía genial y éramos uña y carne, pero cuando me empecé a asustar de verdad fue cuando comprendí que Sofía era una persona despreciable y que¡¡¡Yo era idéntica a ella!!! En fin hacíamos todo juntas: íbamos al cine, de compras, a la discoteca, a ligar, a conocer chicos, a la peluquería, al gimnasio… Además solíamos vestir igual aunque ahora pienso que parecía una barbie; y nuestros novios eran hermanos!!!!!!!!!!! Casi gemelos, vamos muy parecidos, y además como nosotras nos parecemos mucho una vez el novio de Sofía casi me besa a mi!!
Otro día más en la casa de los señores Breen: hola, me llamo Sara; antes vivía en una casa de acogida, tras la muerte de mi madre y el suicido de mi padre por consumo de drogas me enviaron aquí. Pero a mi los señores Breen me caían muy bien y yo era su preferida. El señor Breen me dejaba ver y subir a sus barcos y me prometió que algún día me dejaría manejar uno.
Todo el mundo me adora o eso dicen; siempre me gusta bajar al puerto y montarme en el barco que lleva mi nombre.
UFF! Odio que mis padres me obliguen a ir al puerto a por pescado con lo ricos que son y no pueden encargarlo...
Así que bajé al puerto y camino de la lonja me llamó la atención un barco llamado: -SARA-NEVOYLLINE-XIV- en el que había una niña feliz pero muy desaliñada, sucia y mal vestida, subida al mástil. Me acerqué por curiosidad y en cuanto me vio la niña bajó y se dirigió hacia mí y dijo lo siguiente
Hola me llamo Sara ¿como te llamas? ¿te gustan los barcos?
(lo cierto es que me encantan los barcos), pero dada su vulgaridad respondí:
-Lo siento pero no me permiten hablar con gente de clase baja.
Ella se tiró al suelo se quitó la chaqueta y comenzó a gritar, rodar y gesticular. Cuando paró la ayudé a levantarse y le pregunté:
¿Por qué hacías eso?
Es que creo que me ha entrado el virus de la pijería y de la riqueza, así que ya soy igual que tú. No tienes escapatoria. Contesta a mis preguntas.
La verdad es que esa chica me cayó bien, así que la respondí (con una sonrisa):
-Hola me llamo Marina tengo 14 años me encantan los barcos y vivo en Hudson avenida 49. ¿Tu donde vives?
-Vivo en la casa de acogida del matrimonio Breen; mi madre murió cuando yo era pequeña y mi padre se suicidó.
-Oye, Sara lo siento mucho, pero dame tu dirección y tu teléfono así podremos vernos
-De acuerdo, tengo que irme, ven a verme.
Al día siguiente fui a ver a Sara pero me había contagiado su alegría y bondad. La llevé mi mejor blusa, vaqueros, minifalda, medias, bufanda, abrigo, chándal, maquillaje, cazadora, sombreros... También cogí bollos con mantequilla, bizcocho recién hecho, galletas, arándanos y grosellas ummm… para desayunar con Sara, claro, bueno más bien para que desayunase ella y sus amigos por que yo ya estaba llena. También llevaba ropa de chico, abrigos, anoraks, mantas, bufandas, gorros, guantes, bañadores, juguetes, peluches, juegos almohadas, cepillos, perfumes, cuentos, libros, escritos, láminas para dibujar, recortables muñecas, cuadernos y libros de matemáticas lengua, historia, biología, francés…. Y por supuesto para los peques, libros: Érase una vez el cuerpo humano. Y un radiocasete y muchos discos, algún triciclo o cochecito… Me dirigí a casa de Sara, y por el camino me encontré a conocidos; fue entonces cuando inconscientemente, comencé a cambiar. Pensé por un momento que gente como ellos, excepto mi círculo de amigos y mi novio, me daban repulsión y asco.
Estaba en el jardín jugando con los demás niños , pero tenia la esperanza de que Marina viniera a verme; esa chica me caía realmente bien porque aunque era algo superficial, si conseguía que cambiase un poco iba a conseguir que fuese una mejor persona.
Cuando ya había abandonado toda esperanza apareció una moto con mil trastos incluido ¡una piscina hinchable! Y además venía acompañada de un chico muy guapo.
Por fin llegué a casa de Sara. Al final fui con mi novio que me lo encontré bajando la calle y me dijo que si necesitaba ayuda. Le dije que sí y me ayudó a cargar mis bártulos en su moto.
Cuando llegué, Sara me recibió con un abrazo y dos besos. Me presentó a Marcos su novio y a todos sus amigos. Yo le presenté a David, el mío, y todos quedaron encantados con la comida, la ropa y la piscina. Al principio los señores Breen estaban algo asustadas, pero al final se acabaron alegrando muchísimo y organizaron un fiesta. Después Sara y yo nos fuimos a dar una vuelta mientras ellos se quedaron jugando al fútbol.
Yo llevé a Sara al centro comercial y fue donde me dijo que me iba a enseñar a no ser tan repipi si yo la enseñaba a vestir y a maquillarse algo mejor.
En vez de ir a Ralph Laureen, fuimos a Tentood y a SDK, tiendas de ropa deportiva.
Me compré la sudadera de mi vida, un chándal bajo, camisetas de tirantes...
Después Marina y yo fuimos a Ralph y me compré un polo, una minifalda, camisas jerséis…
Poco a poco Sara y yo nos fuimos haciendo las mejores amigas y me peleé con Sofía para siempre, por celosa.
Sara y yo pasamos por todo juntas: alegrías, tristezas, sueños, ilusiones, fracasos… y a Sara casi se la llevan a Holanda porque le retiraron la custodia a los Breen, así que se fue a vivir a casa de David. No se fue a la mía porque al poco tiempo toda mi familia murió en una accidente de coche, así que me mudé a la casa de David; me sentía muy bien allí porque además de él su madre me quería mucho.
Al final Sonia, la madre de David, nos consiguió un chalet para cuatro a buen precio porque en su casa ya eran muchos. Mi novio, Sara, su novio y yo nos mudamos allí. Con el transcurso de los días Sara me hizo ver que hay cosas más importantes que nosotros mismos; así que la gente realmente notó cuando empecé a preocuparme por los demás, a fijarme más a mi alrededor, pensar menos en mí misma y dejar de ser una niña de papá, como Sofía es y yo lo era.
Un día, paseando los cuatro con todos nuestros problemas atormentándonos la cabeza, a Sara se le ocurrió una idea absurda: subirse a las vergas de “su” barco: -SARA-NEVOYILLEN-XIV-. Y navegar rumbo al norte. Al principio nos tronchamos de lo absurdo, pero al final pedimos permiso y nos dejaron ir.
Una mañana del tres de abril partimos en el barco… los cuatro rumbo a nuevas aventuras, con Sara encaramada a las vergas soñando despierta entre ellas.
Actualmente estamos en una isla con gente muy simpática que habla inglés; estamos contentos pero cansados, con comida suficiente para dos años más y con ganas de vivir la vida porque somos jóvenes y queremos vivir aventuras; como estamos tan soñolientos, cansados, desaliñados y sucios vamos a…
¡Ah¡ se me olvidaba, Sara realmente me cambió y me hizo ser una persona mejor. Le estaré agradecida eternamente a esa muchacha de espíritu travieso, rebelde, desafiante, decidido y rompedor pero con buenos, modales, simpática, extrovertida y con la cabeza bien amueblada y…
… ENCARAMADA A LAS VERGAS gritando a los cuatro vientos lo primero que se le ocurre: Vida solo hay una y hay que vivirla a tope, dicen que la juventud es la mejor etapa yo no lo se pero por si acaso aprovéchala.
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